CO2


CO2

El CO2

El dióxido de carbono (fórmula química CO2) es un compuesto químico de origen natural formado por dos átomos de oxígeno unidos covalentemente a un átomo de carbono. Se trata de un gas a temperatura y presión estándar y existe en la atmósfera de la Tierra en este estado, como un gas de traza a una concentración de 0,039% en volumen. En la fotosíntesis, las plantas, algas y cianobacterias absorben dióxido de carbono, luz y agua para producir energía por sí mismos. El dióxido de carbono también es un subproducto de la combustión que es emitida por los volcanes, aguas termales y géiseres.
El dióxido de carbono no tiene un estado líquido a presiones inferiores a 520 kPa. En su estado sólido, el dióxido de carbono comúnmente se llama hielo seco.
El CO2 es un óxido ácido: una solución acuosa que se vuelve tornasol de azul a rosa. Es el anhídrido del ácido carbónico, un ácido que es inestable en solución acuosa, de la que no se puede concentrar. En los organismos de producción de ácido carbónico es catalizada por la enzima anhidrasa carbónica.

Concentraciones de CO2

A partir del 2011, el dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra está a una concentración de 392 ppm por volumen. Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono varían ligeramente con el cambio de las estaciones del año, impulsado principalmente por el crecimiento de las plantas de temporada en el hemisferio norte. Las concentraciones de la caída de dióxido de carbono se producen durante la primavera y el verano y aumentan durante el otoño y el. Las concentraciones tienden a aumentar con el aumento de la temperatura global, que actúa como una retroalimentación positiva de los cambios inducidos por otros procesos, como los ciclos orbitales.
El CO2 es tóxico en concentraciones altas y hará que las personas sienten sueño, mareos, dolor de cabeza, disfunción visual y auditiva, y pérdida del conocimiento.

Las emisiones de dióxido de carbono cuenta con dos tipos de origen: el primero es el natural y el segundo es el artificial, o creado por el humano. Es este último el que resulta ser el más peligroso, ya que las emisiones de dióxido de carbono han incrementado muchísimo durante las últimas décadas y en general desde que dio comenzo la revolución industrial hace 150 años. Si la situación no cambia y seguimos al mismo ritmo, se estima que para el año 2050 las emisiones de CO2 habrán aumentado en un 130% aproximadamente, lo cual sería muy grave para el medio ambiente.

A pesar de las distintas políticas de control de emisiones que llevan a cabo los países, lo cierto es que las emisiones de dióxido de carbono no parecen estar disminuyendo, sino más bien lo contrario: van en aumento y cada vez están más cerca de los niveles críticos. Eso no es todo, pues a medida que pasa el tiempo se vuelve un fenómeno más difícil y caro de combatir.

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