Energía solar térmica


Energía solar térmica

¿En qué consiste la energía solar térmica?

La energía solar térmica, también conocida como energía termosolar, es la que consiste en aprovechar la energía solar para producir calor, el cual es útil para cocinar alimentos o para la preparación de agua caliente destinada al uso doméstico. La energía solar térmica forma parte de la ecología ya que proviene de la energía solar, que como todos sabemos es una fuente de energía renovable y altamente “verde”.

La energía solar térmica tiene varios usos, incluyendo el uso doméstico del agua, ya sea en agua caliente sanitaria, en calefacción o incluso para producir energía eléctrica a través de la energía mecánica. Otro uso de la energía solar térmica es la alimentación de una máquina de refrigeración, la cual usa calor en vez de electricidad para producir el frío con el que se acondiciona el aire de locales comerciales.

El principal uso de la energía solar térmica es en el agua caliente sanitaria. Hay dos tipos de calentadores: de circuito abierto y de circuito cerrado. En los primeros el agua pasa directamente por el colector solar, tratándose de un sistema de bajo costo y con poco consumo de energía, aunque los inconvenientes se ven en zonas frías del globo y también en lugares en que el agua tiene una alta concentración de sales.

Otro uso de la energía solar térmica es el apoyo que se le puede dar al sistema convencional de calefacción, ya sea por caldera de gas o por caldera eléctrica. Este apoyo consiste entre el 20% y el 50% de la energía usada en calefacción. La caldera debe tener un intercambiador de placas y un regulador. En verano, para evitar que las placas se rompan debido a las altas temperaturas, estas pueden ser cubiertas o bien se pueden usar para producir aire acondicionado frío.

Como hemos  visto, la energía solar térmica presenta un uso mayoritariamente de tipo casero.

La energía solar térmica también es conocida con el nombre de energía termosolar, y lo cierto es que se trata de una de las más utilizadas a nivel casero, y se ha usado desde hace mucho tiempo en distintas formas. Si bien antiguamente no se poseía la energía actual, el calor del sol igualmente era empleado en distintas formas, principalmente a través de la recolección del calor que producen los rayos del sol. El problema estaba en que, obviamente, la energía no se podía almacenar y debía ser utilizada en forma inmediata antes de dispersarse.

Hoy en día este tipo de energía se usa mucho para calentar agua, y existen algunos equipos domésticos que poseen capacidades de hasta 150 litros. Para una familia de 4 personas, esta clase de equipo es capaz de brindar hasta el 90% del agua caliente utilizada durante todo el año. Si bien al principio es una inversión cara, con el paso del tiempo lo que ahorramos lo vamos descontando de lo gastado en aquella compra, así que al final se trata de un buena inversión sin lugar a dudas, como sucede con la mayoría de inversiones en energía alternativas a nivel hogareño e industrial.


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