Vertido Cero de Aguas Residuales en Procesos Industriales


Muchas industrias generan aguas contaminadas durante sus procesos productivos que no pueden ser vertidas en el entorno natural, ya que son perjudiciales para el medio ambiente y para la salud humana.

tratamiento de aguas industriales

En la mayoría de casos se opta por someterlas a un tratamiento de aguas residuales en el que se eliminan los agentes contaminantes para que puedan ser devueltas al medio natural, es decir, vertidas a ríos, lagos o al mar. Estos procesos de tratamiento generan dos resultados: una fracción de agua limpia, que es la que puede ser vertida, y otra fracción de agua contaminada que ha de ser almacenada y gestionada, normalmente por una empresa externa.

Esta solución garantiza que las aguas que se vierten no suponen ningún peligro medioambiental, pero sigue presentando dos grandes inconvenientes:
No se reduce el consumo de agua de red de las industrias, el cual es muy elevado.

Tras el tratamiento siguen existiendo una gran cantidad de aguas contaminadas, que se envían a un gestor externo para su almacenamiento y eliminación, con los elevados costes económicos que ello conlleva.
El concepto de vertido cero hace referencia a la ausencia de cualquier tipo de vertido de aguas procedentes de procesos productivos industriales al entorno natural, lo cual se consigue aplicando los tratamientos necesarios para que dichas aguas puedan ser reutilizadas por la misma industria, así como a la ausencia de aguas contaminadas para ser enviadas a gestor, mediante su minimización y transformación en un producto valorizable (materia prima o subproducto).

Si se consigue reutilizar el agua y eliminar los residuos a gestionar, los beneficios para las industrias son múltiples:

  • Consumo responsable de agua de red.
  • Reducir los costes vinculados al consumo de agua.
  • Minimización radical, o desaparición de los residuos a gestionar externamente.
  • Ahorro económico en la gestión de residuos externa.
  • Ingresos por la venta de subproductos, si se consigue transformar el residuo en un producto valorizable.
  • Ahorro en materias primas, si se consigue transformar el residuo en una materia prima aprovechable para la industria.
  • Mejora de la imagen corporativa por la sensibilidad ambiental que demuestra la implantación de este sistema.
  • Facilidad para la posterior implantación de un sistema de gestión medioambiental.
  • Ahorro económico en la fiscalidad del vertido.
  • Ahorro económico en posibles sanciones administrativas por no adecuación del vertido a la normativa.
  • Elevado nivel de autosuficiencia en el consumo de agua.
  • Las principales tecnologías para conseguir un vertido cero de aguas residuales son los evaporadores al vacío, combinados con cristalizadores, y la ósmosis forzada.

Estas tecnologías permiten tratar un efluente industrial y concentrar al máximo los residuos que se encuentran en las aguas residuales, incluso los que están disueltos (sales, detergentes, aceites, etc.). Tras estos procesos se puede recuperar hasta un 98% de agua limpia para su reutilización, quedando un 2% de concentrado de residuos.

Estos concentrados acostumbran a presentarse en forma de fangos, que pueden ser secados para eliminar los restos de agua, dando así origen a un subproducto sólido para su posterior utilización como materia prima o producto valorizable.

En caso de que el subproducto no pueda ser reutilizado, se garantiza al menos que su coste de gestión será claramente inferior, ya que la cantidad de residuo a gestionar será mucho menor.
Si bien es cierto que la implantación de sistemas de vertido cero no es todavía aplicable en todos los casos, se continua trabajando e investigando para que cada vez sean más las industrias que puedan adoptar esta solución.


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